Crítica: Frida

24 02 2009

director_taymor

Dirección: Julie Taymor.
País: USA.
Año: 2002.
Duración: 120 min.
Intérpretes: Salma Hayek (Frida Kahlo), Alfred Molina (Diego Rivera), Geoffrey Rush (Leon Trotsky), Ashley Judd (Tina Modotti), Antonio Banderas (David Alfaro Siqueiros), Edward Norton (Nelson Rockefeller), Valeria Golino (Lupe Marín), Mía Maestro (Cristina Kahlo), Roger Rees (Guillermo Kahlo), Patricia Reyes Spíndola (Matilde Kahlo), Saffron Burrows (Gracie).
Guión: Diane Lake, Gregory Nava, Clancy Sigal y Anna Thomas; basado en el libro de Hayden Herrera.
Música: Elliot Goldenthal.
Fotografía: Rodrigo Prieto.
Estreno en España: 14 febrero 2003

Sin reserva mental de ningún género, había que decir de entrada que este último trabajo de Julie Taymor contiene, por lo menos, media docena de sorpresas que, además de demostrar una vez más las posibilidades infinitas de la cantera artística latinoamericana para explorar determinados estereotipos sociales, reafirman nuestra certeza de que se trata de una de las realizadoras más originales, coherentes y audaces de la actual órbita cinematográfica.

Algunas de esas sorpresas están relacionadas, naturalmente, con el talento innato de esta cineasta para la dirección de actores (recordemos su hábil manejo de los intérpretes en Titus, donde las actuaciones shakesperianas de Anthony Hopkins, Jessica Lange y Jonathan Rhys-Meyers son de alto voltaje) y con su endiablada destreza para convertir los conflictos interpersonales en agudos retratos psicológicos de seres que actúan en el filo de la navaja; otras, en cambio, revelan cierta desmesura a la hora de establecer el necesario equilibrio dramático entre el planteamiento narrativo del filme y la magnética espesura literaria que destilan sus diálogos.

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La directora Julie Taymor y Salma Hayek preparan una escena. Foto © Miramax Films

Es evidente, a juzgar por sus deslumbrantes resultados, que lo mejor de esta brillante producción, filmada con admirable pulso por la directora británica en auténticos escenarios de Puebla, San Luis Potosí y los estudios Churubusco del D.F. de México, tiene su más claro origen en la biografía oficial de Frida Kahlo, escrita por Hayden Herrera, que se documenta a partir del diario de la malograda pintora mexicana, un texto sobrecogedor que evoca el profundo desasosiego interior de un personaje cuya existencia basculaba entre luces y sombras.

Inclasificable, vehemente, cultivada y de incendiaria voracidad sexual que no escatimaba en sexos, Magdalena del Carmen Frieda Kahlo y Calderón, tercera hija de un matrimonio judeo-mexicano, nació en el barrio colonial de Coyoacán, al Sur de la Ciudad de México, en 1907, aunque siempre insistiera en que nació el mismo año de la Revolución Mexicana, en 1910; a los tres años contrajo la poliomielitis que le dejó secuelas en su pierna derecha, algo que trató de ocultar enfundándose en largas faldas o pantalones de hombre.

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Tras sus estudios de plástica en la Escuela Nacional Preparatoria de México Distrito Federal, conoció a su futuro marido, el prestigioso muralista Diego Rivera, un hombre excesivo y comprometido socialmente como ella, con el que se casaría en dos ocasiones, jurándose “lealtad, mas no fidelidad”. 1925 fue el año fatídico en que un terrible accidente de tranvía le provocaría lesiones irreversibles que marcarían para siempre su vida truncando su sueño de ser madre y dejándola postrada en cama durante largas temporadas.

La arcaica medicina de la época la obligó a usar aparatosos corsés y a verse mortificada por más de 30 intervenciones quirúrgicas que no evitaron el padecimiento de dolorosas crisis y finalmente, la amputación de una pierna.

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Durante su convalescencia comenzó a pintar, fundamentalmente autorretratos, colocando un caballete y un espejo en lo alto que ella misma justificaría manifestando que “Me retrato a mí misma porque pasé mucho tiempo en cama y porque yo soy lo mejor que conozco”.

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Anteriores aproximaciones cinematográficas a la vida y obra de la artista que nunca llegaron a cuajar entre público y crítica, abren paso, con esta nueva versión producida gracias al empeño de la veracruzana Salma Hayek (para evitar, entre otras cosas, que Jennifer López le arrebatase el papel), a un tributo hecho a la medida de una personalidad fascinante y, lo que es más importante, escrupulosamente fiel al diario escrito por la mexicana que el film recupera en 120 rápidos minutos a través de precisos apuntes sobre su biografía, logrando momentos antológicos como la visita de la muerte a Frida en una cantina, personificada por Chabela Vargas, o los avances eróticos de la mexicana hacia otras divas de la época, como Josephine Baker o María Félix, escena que fue eliminada finalmente de la mesa de montaje.

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La vibrante interpretación de una inspirada Salma Hayek infunde vida, color y brío a un personaje provisto de muerte, dolor y tinieblas. La actriz se adentra en el cuerpo y el alma de la atormentada pintora azteca casi hasta reencarnarse en ella; una transformación que se vio recompensada con una merecida nominación para el Oscar como Mejor Actriz Principal, arropada por un elenco de primera fila que encabeza Alfred Molina, muy bien embutido en su papel de Diego Rivera; la bellísima Ashley Judd, amante de la pareja; Geofrey Rush un tanto envarado interpretando a Leon Trotsky con acento; Mia Maestro, actriz que recuerdo en Tango, de Carlos Saura, como la hermana de Frida, o el mexicano Diego Luna inmortalizado junto a Gael García Bernal en Amores perros, de Iñárritu. Las intervenciones de Edward Norton y Antonio Banderas no son solamente testimoniales sino que, de alguna forma, coartan su validez artística.

Otras 5 candidaturas más a los premios de la Academia de Hollywood jalonan su paso por la gran pantalla: Mejor Vestuario, Mejor Dirección Artística, Mejor Banda Sonora, Mejor Canción y Mejor Maquillaje, alzándose con el de Mejor Maquillaje y Mejor Canción para la inolvidable composición musical de Lila Down y Caetano Veloso “Born in blue”; un reconocimiento que afianza indiscutiblemente a la cineasta británica y su proverbial inventiva desatada para concebir imágenes en perfecta sintonía con la turbia y estremecedora historia de Frida, en las pinceladas visuales que es capaz de desplegar a lo largo y lo ancho de la película como en sus oscuros y extraños cuadros, para aproximarnos a la figura de una de las pocas mujeres que han descollado universalmente en el mundo del arte y transportarnos a ese abismo al que se vio empujada la artista en su batalla contra el dolor.

La arriesgada puesta en escena escogida por la directora trata de reproducir el universo onírico y torturado de la imaginería de Kahlo escapando del naturalismo para sumergirse en una especie de realismo mágico dentro de un contexto histórico tan convulso como el México post-revolucionario de los años 20, 30, 40 y 50.

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Su legado pictórico, donde la angustia y el dolor, constantes de su obra, representaban una realidad deformada, ha sido catalogado erróneamente dentro del surrealismo y es de vital importancia aclarar que tras su llegada a París, expuso en un pabellón donde conoció a Picasso y André Bréton clasifica su obra como surrealista, etiqueta que irritaba enormemente a Frida, que llegó a decir: “Esos pendejos creen que mi obra es surrealista. Yo no pinto mis sueños sino mi propia realidad”.

El cuadro "Raíces" fue vendido por 5,6 millones de dólares en Nueva York, la suma más alta pagada por una pieza Latinoamericana.

El cuadro "Raíces" fue vendido por 5,6 millones de dólares en Nueva York, la suma más alta pagada por una pieza Latinoamericana.

Y aún hay más: la espléndida banda sonora, con su encadenado de canciones que dialogan con las imágenes y la narración mientras el triste huapango de los mariachis, como cada año frente a su casa azul de Coyoacán, responden al último suspiro que reza en su diario y con el que concluye la película: “Espero que la salida sea feliz y espero no volver”.

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3 responses

28 02 2009
Bitacoras.com

Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com: Dirección: Julie Taymor. País: USA. Año: 2002. Duración: 120 min. Intérpretes: Salma Hayek (Frida Kahlo), Alfred Molina (Diego Rivera), Geoffrey Rush (Leon Trotsky), Ashley Judd (Tina Modotti), Antonio Banderas (David Alfa…

15 08 2009
alvaro orozco carballo

Esta pelicula solo se puede captar a profundidad desde la teologia de la liberacion. En el fondo Frida Khalo era una crustiana pecadora, pero en el fomdo cristiana.

1 11 2009
rubiel

llanoquiero el serbicio

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